Freno de mano al financiamiento de las PYMES

Freno de mano al financiamiento de las PYMES

El sistema productivo de las Pequeñas y Medianas empresas (PyME) en Argentina funciona prácticamente en ausencia de un sistema financiero de intermediación capaz de canalizar el ahorro de los argentinos hacia la inversión productiva.

La mayor parte de la financiación Pyme proviene de fuentes propias y la participación del mercado de capitales es prácticamente nula y continúa perdiendo incidencia respecto al resto de las fuentes de financiamiento. Según el Ministerio de Trabajo de la Nación, las PYMES representan el 99% de las empresas registradas en nuestro país, emplean formalmente al 65% de los trabajadores y de acuerdo con el Observatorio Pyme, excluyendo agricultura, generan el 44% de la riqueza de nuestro país.

"Lejos de brindarle cada vez más herramientas de financiación, reorientando los plazos, montos y riesgos, aquí se sigue postergando la Ley de Financiamiento Productivo", comentó Cristian Traut, analista de FIRST CAPITAL GROUP

Si analizamos la evolución del financiamiento de las Pymes en el sistema financiero argentino, vemos que en el primer trimestre del año el volumen de financiación a las pequeñas y medianas empresas fue de $154 mil millones (excluyendo adelantos en cuenta corriente y tarjetas de crédito), que, medidos con el mismo trimestre del año anterior, representa un incremento nominal de 24%. En términos relativos, considerando la inflación acumulada de 25,4% de los últimos 12 meses, implica que el volumen en términos reales se encuentra estancado en lo que va del año y representa un freno al alza que había representado el año 2017.

En términos de restricciones a la financiación, cuando se relevan datos del mercado como la encuesta realizada por el Observatorio Pyme a las empresas industriales de ese segmento, la característica más distintiva en los proyectos de inversión frenados por falta de financiamiento es por la alta tasa de interés, mientras que en segundo lugar informan que no obtienen financiación o bien por rechazo del banco o bien porque la empresa no reúne los requisitos formales para ser financiada. Por lo tanto, el número de Pymes que logra acceder al sistema de financiación bancaria es pequeño.

Dejando de lado el fondeo de corto plazo de descalces financieros con acuerdos en cuenta corriente, que resultan los más costosos y representan más del 50% de la financiación a las Pymes, los dos instrumentos más utilizados por las pequeñas y medianas empresas son los descuentos de documentos en el sistema bancario y los cheques de pago diferido en el mercado de capitales.

A partir de 2018, el BCRA liberó gradualmente a los bancos argentinos de su obligación de cumplimentar la LFPIF, y como se observa en el gráfico, en lo que va del primer trimestre del año, la tasa promedio continuó subiendo más de 100 puntos básicos, asumiendo una trayectoria que indica que el costo de fondeo continuará subiendo hasta alinearse al resto de las tasas.

"Un auténtico freno de mano y un panorama hostil para el resto del año para las Pymes de nuestro país en donde el sistema financiero no logra cumplir su rol de principal canalizador de recursos para proyectos productivos y donde se observa que la trayectoria de la inversión continúa desconectada con este segmento empresarial. Mientras tanto, hacen falta nuevos instrumentos operativos desarrollados por los bancos e incentivados por el BCRA así como el diseño de nuevas herramientas, alineando programas que estimulen la inversión productiva y de largo plazo, complementando e incentivando el mercado de capitales, para alcanzar una mayor inclusión financiera de la clase media empresarial de Argentina. Este será el próximo desafío de nuestro país", finalizó Traut.

Fuente: Cristian Traut Analista FIRST CAPITAL GROUP Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.